miércoles, 10 de abril de 2013

Visita Museo de la memoria




Si pensamos en el museo de la memoria, solo la palabra memoria la relacionamos con el pasado. En este caso en particular este se refiere al pasado oscuro de Chile.

La estructura (el edificio) del lugar provoca un sentimiento neutro, el día de hoy estuvo muy caluroso, por lo tanto este bloque de cemento irradiaba calor sofocante. Pero a su vez el predominio de las líneas rectas crean distintos espacios y recorridos, que van apareciendo.


La exposición se ubicaba en un subterráneo del sitio. Para acceder se debe bajar una escalera que da una sensación de entrar a un submundo “el underground”, el cual es inspirado en los detenidos desaparecidos de la época del golpe militar en Chile. Dentro del espacio de abajo encontramos una cámara de formato de cubo. Al entrar se siente el encierro gracias a la forma y su color oscuro. Si todos hubieran estado en silencio, probablemente la experiencia habría sido más tétrica.  A nadie le gusta estar encerrado en la oscuridad.

La luz se enciende, y en un principio por la cantidad de luz que emite el muro del frente, uno se encandila, cuando el ojo logra acostumbrarse al brillo, aparecen miles de siluetas de las personas que desaparecieron. La habitación al prenderse la luz se vuelve infinita, ya que en los costados existen espejos que reflejan una y otra vez todas estas siluetas iluminadas. Dando la sensación que no solo unos pocos chilenos fueron afectados por esto sino que por todos. Todas estas imágenes podrían ser cualquier persona, quizá hasta puedo encontrar una parecida a mi.

Se apaga la luz, y las siluetas no desaparecen hasta que nuevamente el ojo se acostumbra quedando así en la memoria.



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